Misión: SANAR
- Eduardo Cosme Hernández
- Aug 7, 2025
- 5 min read
Updated: Aug 8, 2025

El programa arquitectónico del recién inaugurado Domiciliario del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) en Hato Rey marca un hito en el desarrollo de facilidades de esa agencia federal en Puerto Rico -y también en el patrimonio edificado.
Su ubicación urbana (tan urbana como que colinda con el expreso Jesús T. Piñero) rompería en cierto modo con el estereotipo de los centros que albergan programas de rehabilitación psicosocial. Sin embargo, el resultado de un diseño centrado en el usuario final, los veteranos, y
cimentado en la biophilia, provee un espacio para la sanación y el sosiego
utilizando un bien logrado contacto
con la naturaleza.
El edificio alberga el Psychosocial Rehabilitation Recovery Outpatient
Program y ofrece a los veteranos de
Islas Vírgenes Americanas una variedad de tratamientos psicológicos y de rehabilitación.
“Este domiciliario es único en su clase en todo el Caribe. Y es el fruto de 20 años de advocacy de un grupo de veteranos que pedía una facilidad aquí en Puerto Rico; antes se requería trasladarse a los Estados Unidos para recibir los servicios”, comenta Coralys Ruiz-Jiménez, Oficial de Asuntos
Públicos de la VA.
La historia completa de este proyecto, que marca los 40 años de la legendaria firma del patio, SCF Arquitectos, es extensa. Explican los arquitectos Alberto Ferrer González y Rebecca Riefkohl Biaggi que la misma precede a la pandemia por el COVID-19.
Ferrer, socio fundador de SCF, relata que compitieron con otras firmas de diseño. Cada grupo concursante incluía en su propuesta el lote de terreno en que se construiría el domiciliario. La suya contaba con un terreno en la intersección con la
Avenida Luis Muñoz Rivera y la Calle
Marginal del Expreso Jesús T. Piñero,
en Hato Rey Sur.
“Entendíamos que teníamos un buen
proyecto por su ubicación muy urbana. Con toda una serie de facilidades a su alrededor, los participantes autorizados podrían fácilmente desplazarse a realizar cualquier gestión y regresar”, comenta.
Y, en efecto, luego de completar con éxito la rigurosa ronda de entrevistas, visitas y otros requisitos, les adjudicaron el proyecto, se completó la fase de diseño y en julio del 2021 se dio paso a la construcción.
Del render a la realidad
“Este es una de esas contadas ocasiones en que el render y el proyecto son prácticamente iguales”, dice con gran
satisfacción el arquitecto Ferrer sobre la estructura de sobre 74 mil pies cuadrados de construcción y que cuenta con 40 dormitorios, cocina completa, comedor, capilla, gimnasio y otros espacios para talleres y terapias, oficinas, varios jardines, entre otros.
Las especificaciones de los distintos
espacios fueron puntuales, cubriendo
todos los requerimientos del cliente; ya SCF había trabajado con esa agencia federal su Veterans Center, ubicado en el área de San Patricio, en Guaynabo.
“Se cumplió con todos los requerimientos de The American with Disabilities Act (ADA) -porque muchos participantes vienen con problemas de movilidad y con los códigos de seguridad de Life Safety.
Las 40 habitaciones con una excelente iluminación ocupan tres pisos y cuatro de ellas están especialmente preparadas para albergar personas



El Domiciliario, un proyecto de SCF Arquitectos, obtuvo dos certificaciones Green Globes de la Green Building Initiative (GBI).
con retos bariátricos. El domiciliario cuenta con una cocina completa, informan sus diseñadores que “casi a estándar de hotel” y un espectacular salón comedor que mira a un patio que han denominado “Patio de Sanación” y a un patio interior. Incluso allí cuentan con espacio para clases de cocina. Y en uno de los pisos tienen un apartamento modelo con propósitos terapéuticos para readiestrar a
participantes en tareas domésticas y así reinsertarlos a la vida de hogar.
Diseño, materialidad y paisajismo al
servicio del sosiego
La paleta de colores y materiales seleccionada, que incluye varios tonos de verde, de madera en la fachada y en los pisos interiores y las puertas, así como paneles perforados con detalles geométricos en los jardines, cumplen con la solicitud del cliente de crear una atmósfera muy residencial en donde los participantes se sintieran protegidos y cuidados.
“A los baños privados, por ejemplo, se les dio mucho interés para que lucieran muy limpios y acogedores. Y a los públicos, se les dio tratamiento como de hotel”, añade el arquitecto administrador sobre estas facilidades. El diseño paisajista, una obra de la firma Gabriel Bérriz & Asociados,
liderada por la arquitecta paisajista
Frances de la Rosa, fue crucial y es
sello de distinción a este recinto.
El patio interior tipo claustro que tiene la estructura se diseñó un jardín en donde los participantes disfrutan de luz natural y el aroma de las flores de las especies seleccionadas. Y el “Patio de Sanación”, es un área que tiene el propósito de brindar un lugar para disciplinas como la meditación y el yoga se vale de formas suaves geométricas y tiene un laberinto
vegetal para estimular un recorrido
suave y en contacto con la naturaleza.
El equipo de trabajo de VA dotó a
ese patio amenidades con propósitos
terapéuticos, como las mesas de horticultura como otra forma de terapia
y mesas con sillas y sombrillas para
estimular la contemplación.
Además, tiene el corazón verde
Tan reciente como en el mes de agosto, el Domiciliario obtuvo una certificación de dos Green Globes que otorga la Green Building Initiative (GBI). Ese programa de certificación voluntario, tipo third-party, evalúa el desempeño ambiental de edificaciones y ayuda a sus propietarios y operadores a identificar y priorizar
oportunidades para mejorar. Explica Ferrer que el programa arquitectónico incorporó importantes gestos en esa dirección.



“La selección de materiales de este proyecto se hizo considerando los
estándares de sustentabilidad. En el
estacionamiento, tienes una superficie que filtra las aguas para su reutilización. Y el sistema de aire acondicionado está diseñado bajo muy estrictos estándares”, detalla.
Una relación exitosa
Los arquitectos aseguran que el trabajar en equipo los seis integrantes de SCF, sus consultores, el desarrollador, VA, el contratista y el inspector fue clave en ese gran resultado.
“Este proyecto tan logrado fue uno de enriquecimiento profesional. El resultado final excedió las expectativas y nos llena de mucho orgullo”, acota la arquitecta Riefkohl, quien
se encargó de las fases del diseño,
documentos de construcción y la
coordinación de consultores de otras
disciplinas. Riefkohl estuvo a cargo de la fase de observación de construcción, para proveer soluciones a los muchos detalles que conllevó la terminación de la obra.
Ferrer González, el arquitecto administrador del proyecto, califica la relación de la firma con el cliente como una exitosa.
“El éxito de este proyecto se debe a que fue un esfuerzo en equipo; tuvimos un buen equipo de diseño, un buen cliente y un buen contratista. Uno se siente complacido de que el producto final ha sido bueno, y las relaciones humanas, bien satisfactorias”, sentencia el experimentado
arquitecto y educador.
Por Militza Suárez Figueroa, Editora
Imágenes suministradas por SCF Arquitectos
Fotografías: Paola Quevedo Santos


