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Ferretería del Sur y su DELIVERY EXPRESS

  • Writer: Eduardo Cosme Hernández
    Eduardo Cosme Hernández
  • Aug 7
  • 4 min read

Updated: Aug 8



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“Podría entregar a toda la Isla. Por eso cuando damos la palabra de que llegamos temprano, es temprano.”


Arnaldiz José Rodríguez Vega
Arnaldiz José Rodríguez Vega

Esta ferretería del barrio Jauca en Santa Isabel es la envidia de las compañías

de correo express, porque allí sí que las entregas la hacen de una sola forma:

temprano.


Arnaldiz José Rodríguez Vega será uno de los dueños de ferretería más jóvenes de la Isla, pero cuando empeña su palabra, lo hace como los caballeros de antes. Por eso se ha encargado personalmente de que cada departamento de su negocio corra con la precisión un reloj suizo. Para cumplirle a la clientela que ordena materiales, Arnaldiz se ha hecho nada menos que de ocho camiones de entrega. Una flota de verdad. Su objetivo: tenerlos pronto a todos en la calle entregando. “Podría entregar a toda la Isla”, asegura con seriedad este joven de 28 años para dar más detalles de lo que ya les distingue en el mercado. Y es que en Juana Díaz se madruga para abrir las puertas de Ferretería del Sur a las 6.30 de la mañana. “Si yo digo que los materiales van a estar temprano, yo me voy a asegurar de que lo estén. El cliente sabe que nuestro temprano es, temprano”, recalca este afiliado de

la Asociación de Comerciantes en Materiales de Construcción (ACMC).


“Este es un negocio familiar que nació y sigue siendo a base de sacrificio”

—Arnaldiz Rodríguez


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Su aplomo al hablar comunica mucho de su visión como empresario, algo que lleva en la sangre. Pero el arte de ser ferretero se lo enseñaron su padre y su abuelo. Y lo aprendió bien, tanto, que nadie imaginaría que su primera idea de negocio fue, ¡montar un

supermercado!


Ferretería de Sur tiene un origen interesante. Nació en Salinas con ese mismo nombre y fue antes de los huracanes Irma y María. El negocio comenzó en un simple vagón donde ofrecía mercancías de ferretería. Con el trabajo duro, aquello creció al punto que llegó en momento que tuvieron seis y siete trailers.


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Las ganas de evolucionar


“Entonces, por ser joven y con ganas de seguir creciendo aproveché una oportunidad que llegó en Santa Isabel. Era una ferretería de toda la vida, pero no estaba funcionando. Por un tiempo estuvimos con los dos negocios, pero luego decidimos estar todos acá [en Santa Isabel]. Empecé desde cero; con la de Salinas fue que levanté ésta”, dice Arnaldiz, quien

habla siempre en plural, porque esa empresa es una de familia, y en la que trabaja en conjunto con su papá, su mamá, su hermano y su esposa.


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Luego de un proceso arduo de mejorar las facilidades, hoy Ferretería del Sur ocupa dos cuerdas de terreno; 6 mil pies cuadrados son de la tienda y el resto, un patio que cuenta

con gravero, espacio de venta de varillas, cemento y otros materiales. Adentro, lo que fuera una ferretería a lo tradicional, de counter, hoy es una contemporánea, con pasillos. Tiene un showroom con una buena variedad de marcas de gabinetes de cocinas, equipos de baño, puertas, ventanas, losas, división de plomería, de electricidad, jardinería y efectos automotrices.


El reto mayor


“Lo más difícil de todo no fue ni remodelar, ni llenar esta ferretería. El reto estuvo en conseguir gente considerada, comprometida y responsable” dice Arnaldiz de lo que identifica como el ‘factor empleado’. Al momento cuenta con una plantilla de 18 trabajadores. Él mismo, su papá o su esposa se encargan de adiestrarlos para hacer la diferencia y ofrecer la experiencia y el trato que ya distinguen a esta empresa. Algo interesante que Arnaldiz resalta es la importancia que le dan a la clientela femenina,

parte importante de su tráfico habitual. Quiere que se sientan cómodas y por eso les pone a su disposición una gran variedad de productos, sumado al servicio de cuatro vendedoras que las atiendan como merecen.


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De la mano de ese servicio bien pensado, Ferretería del Sur se caracteriza por el compromiso de hacerlo todo para satisfacer las necesidades de la clientela de Santa Isabel y pueblos limítrofes. Y si tuviese alguna limitación de inventario, no les falta tesón para, en efecto, siempre cumplir.


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“Yo no lo tengo todo y, cuando empecé, tenía menos. Pero si algo no está aquí hoy, mañana yo se lo consigo. Por eso mis clientes dicen que les gusta venir aquí, porque lo que

quieren, lo encuentran”.


Palabra de honor. La misma que tiene cuando se trata de bregar con los asuntos más serios de la empresa. Según palabras de Arnaldiz, “el negocio es de todos, pero legalmente soy yo el responsable”.


Por eso, ahora que ya tiene la ferretería como la quería, se ocupa de darle fine-tune a su equipo de trabajo para seguir con el próximo plan que tiene entre ceja y ceja: seguir creciendo.


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“Después que tenga la confianza de que el negocio está caminando como yo quiero, busco crecer, sea con otra ferretería u otro tipo de empresa. No le temo a empezar negocios; no serán fáciles, pero no tengo miedo”, afirma con seguridad y total sosiego Arnaldiz, quien representa dignamente a la nueva cepa de ferreteros que se levanta en Puerto Rico.


Por Militza Suárez Figueroa, Editora

Fotos Carlos Torres Luna



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